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lunes, 22 de septiembre de 2008

ÓSCAR COLCHADO LUCIO


CONVERSACIÓN CON ÓSCAR COLCHADO LUCIO
Tras las huellas del Nigromante

Óscar Colchado Lucio (1947). Narrador y poeta ancashino. Ha recibido, entre otros premios, el José María Arguedas de cuento (1978), el Jose María Eguren de poesía (1980), el Premio Copé (1983), el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil (1985), el Premio Latinoamericano de Cuento (CICLA 87), el Premio Nacional de Educación (1995) y el Premio Nacional de Novela Federico Villarreal (1996). Entre sus obras más importantes figuran: En cuento: Del mar a la ciudad (1981), Cordillera Negra (1985), Camino de zorro (1987) y Hacia el Janaq Pacha (1989). En novela: Tras las huellas del Lucero (1980), Cholito en los Andes mágicos (1986), Cholito en la ciudad del rio hablador (1995), ¡Viva Luis Pardo! (1996), Los dioses de Chavin (1998) y Cholito en la maravillosa Amazonia (1999).

En gran medida, la infancia es la que marca a algunos escritores: Arguedas por ejemplo o Rilke que verá en la infancia la verdadera patria del poeta. ¿Óscar Colchado qué espacios recorre en su infancia y cómo lo marcan?
Nací en una quebrada profunda, donde el caudaloso río Santa rompe la Cordillera Negra para formar el famoso Cañón del Pato, en Huallanca, Ancash, el año de 1947, cuando el sabio Santiago Antúnez de Mayolo instauraba la modernidad en el Perú al convertir el agua en luz con la hidroeléctrica del Cañón del Pato que muy pronto impulsaría la industria en Chimbote.
Mi nacimiento fue accidental en ese lugar. De allí fui llevado, no sé si a los pocos meses o al año, hacia el Callejón de Conchucos, a un pueblo pequeño llamado Huayllabamba de donde eran originarios mis padres.
Allí bajo un cielo de truenos y relámpagos, la naturaleza entera se metió en mi sangre y forjó tal vez ese espíritu mítico que hay en mí.En ese lugar viví unos pocos años y mi infancia termina en el puerto de Chimbote, frente a un mar poblado de gaviotas y los médanos inmensos.
Yo soy, pues, esa especie de zorro arguediano: pertenezco al mundo de arriba y al mundo de abajo.
¿Estos espacios que transita tu infancia, son los que de alguna forma se plasman en el libro de cuentos Del mar a la ciudad?
Si, los cuentos de Del mar a la ciudad llevan la impronta del andino migrante que debe enfrentarse a una realidad donde son los conflictos sociales los que moldean su nueva personalidad.
Sabemos que eres heredero de una tradición artística familiar. ¿Específicamente de quiénes y cómo influyen en tu creación literaria?
Bueno, mi abuela, mi madre y una de mis tías fueron magníficas narradoras orales. Eran una especie de Carmen Taripha de la que nos habla Arguedas.
Dos hermanos de mi madre fueron artistas plásticos de notable calidad. Eran pintores y escultores que trabajaban con tierras de colores y tallaban en una piedra semejante al mármol que hay en ciertas zonas de la sierra, y trabajaban también sus esculturas en madera. Uno de mis hermanos, además de gran narrador oral, ha heredado esas artes y es bastante conocido en la ciudad de Chimbote donde actualmente radica.
Dices que tu madre y tu abuela fueron buenas narradoras orales. ¿En el hipotético caso de no haber accedido a la escuela, piensas que serías un narrador oral o más bien te imaginas como un cuentero, es decir un reelaborador de historias orales?
De no haber accedido a la escritura, yo creo que no habría sido ni narrador oral ni cuentero, como dices, porque yo soy una persona muy hermética y no tengo esa facilidad de contar oralmente como la tiene, por ejemplo, mi hermano, del que hablé anteriormente.
¿Existe realmente una Isla Blanca en el mar de Chimbote como lo sugiere el cuento del mismo nombre en Del mar a la ciudad? ¿Existe, asimismo, la piedra que cura el mal del corazón —en Tacllán, Huaros—, como se expresa en el cuento Cordillera Negra, cuando Tomás Nolasco se convierte en dicha piedra y no en un guerrero en potencia o pururawka?
Existen ambas: la Isla Blanca y la piedra de Tacllán. Las islas están muy arraigadas en la mitología de los yungas, pues a éstas se dirigían las almas de los mochicas muertos y, posiblemente, ese mismo pensamiento tenían los paracas y los nazcas. Y específicamente sobre la piedra de Tacllán, debo decir que de sus poderes curativos da cuenta una leyenda de la mitología ancashina, lo cual puede interpretarse como el reposo de un guerrero luchando contra el mal.
Así como en Cordillera Negra le interesa el mundo de abajo o uku, el kay o este mundo en Camino de zorro y en Hacia el hanan pacha el mundo de arriba. ¿Se puede decir que esta saga encuentra su totalidad en Rosa Cuchillo, ya que en ésta se puede percibir los tres espacios verticales del mundo andino, las dos sayas (hanan, urin o uku) y el equilibrador kay?
En efecto. En la novela Rosa Cuchillo se dan los tres mundos de la cosmovisión andina, sintetizada en el Lanzón de Chavín que nos señala el mundo de acá, el mundo de abajo y el mundo de arriba, y de los que anteriormente me ocupé por separado, en los volúmenes de cuentos señalados en la pregunta.
Siguiendo con Rosa Cuchillo y a propósito de nuestra revista, es particularmente interesante este personaje liminal, que se encuentra entre la vida y la muerte, recorriendo entre el uku y el kay; me refiero a Mariano Ochante. ¿Hubo en la concepción de éste tal liminalidad. y si no fuera así qué le sugiere ahora ?
Mariano Ochante —ahora que me ayudas a verlo con más distancia y racionalidad— no sólo es un personaje que está en tránsito a una nueva estancia existencial, sino que también aquí, en el kay pacha, en los sucesos de la guerra, siempre estuvo entre dos opciones, llevado por el vaivén de la guerra: entre la subversión y las fuerzas represivas.
El Cholito es un personaje, a mi parecer, muy querido por Colchado. Este se ha erigido como el protagonista de otra saga, conformada por Cholito en los Andes mágicos, Cholito en la ciudad del río hablador y Cholito en la maravillosa Amazonía. Dicho personaje seguirá peregrinando o al igual que la saga anterior se totalizará en una ?
Bueno, Cholito ya ha recorrido las tres estancias de la cosmovisión andina, sin necesidad de morirse como Rosa Cuchillo. Para eso lo ayudan los dioses. Sin embargo, pienso que va a seguir incidiendo sobre todo en este mundo del kay pacha donde, a pesar de algunos sinsabores, se siente muy a gusto.
La obra de Colchado es una vitrina de espacios y seres fantásticos del mundo andino, por cierto algunos con más presencia que otros, ¿a qué obedece tal aparente selección ?
Los personajes y los escenarios de mi narrativa se instalan en mí por su propia cuenta. Yo sólo, a la manera de un nigromante, los convoco, y son ellos mismos –me refiero a los primeros– quienes se prefiguran mejor que otros desde sus mundos respectivos.
En Cordillera Negra, el Uchku Pedro es el personaje más importante en la rebelión liderada por Atusparia. Rebelión que me remite a la de Túpac Amaru, donde Túpac Catari me es homologable a Uchku Pedro por ser ambos los más radicales. ¿Porqué esa predilección por el último?
Ambos personajes —Uchku Pedro y Túpac Catari— me interesan mucho, así como Apu Yanahuara (que se rebeló en el sur del país), por latir en la sangre de éstos nuestras profundas raíces andinas. Justamente la historia de estos personajes encabeza cada uno de mis tres libros de cuentos ambientados en los Andes y que últimamente han sido reunidos en un solo volumen bajo el título general de Cordillera Negra.
Además de Arguedas, Alegría, ¿por qué otros escritores te sientes influenciado?
Me interesan mucho y releo cada que puedo, aparte de los citados, a Miguel Ángel Asturias, Carpentier, Roa Bastos, Guimaraes Rosa y Juan Rulfo; es decir, aquellos en cuya escritura vibra la música de nuestra América india, chola o mestiza.
¿Y en técnica?
La técnica la he aprendido también de los escritores citados y de algunos cosmopolitas latinoamericanos y universales; pero estoy más atento a quienes han hecho experimentos con el lenguaje oral, como Arguedas o Guimaraes Rosa, pues ya es tiempo de que los latinoamericanos aportemos a la literatura universal con nuestras propias técnicas y no sigamos siendo subsidiarios de lo que nos viene de occidente o del norte del continente.
En el Coloquio Nacional de Literatura Peruana realizada en la UNMSM, hablaste del celo de algunos escritores para con lo real maravilloso. ¿Se puede saber de quiénes se trata y en qué consisten esos celos ?
Son los escritores jóvenes que están surgiendo en América Latina, reunidos en una revista que se edita en Chile y que son avalados por escritores mayores como Vargas Llosa, Bryce o Sepúlveda, entre otros. Todos citadinos, nacidos en las grandes urbes de este subcontinente. Les enrabia no poder expresar en sus obras esas vivencias profundas de los que nutren su escritura con las raíces de nuestra cultura ancestral, que es lo que nos hace singulares frente a otras culturas. Por eso Vargas Llosa escribe La utopia arcaica con el claro propósito de desacreditar a Arguedas, quien, muy a su pesar, crece cada día ante los ojos del mundo.
Nadie les critica a ellos que escriban sobre las urbes o sobre lo que les venga en gana. Tienen todo el derecho del mundo para hacerlo, pero que no intenten ganarse un espacio a codazos y con berrinches de niño malcriado.
Como en tu infancia, ¿actualmente sigues viajando por el Perú?, ¿buscas nuevos espacios para nuevas historias?
Sí, viajo constantemente por el Perú. En estos últimos años estoy yendo a la selva. Quiero asimilar su paisaje, sus olores, sus sabores, conocer más a sus gentes, para poder escribir algunas historias que estoy esbozando.
Finalmente, ¿qué preparas en la actualidad?, ¿qué estás trabajando?
Una novela sobre el puerto de Chimbote, el puerto de mi infancia, adolescencia y juventud. Allí pasaron intensos años de mi vida, como migrante andino. Tengo todo un mundo por revelar.
Lhymen, cultura y literatura, mayo de 2002 - Perú

Óscar Colchado Lucio, poeta, cuentista y novelista, nació en Huallanca, Ancash, en 1947. Reside en Lima desde 1983. Anteriormente vivió en el puerto de Chimbote, donde fundó el Grupo Literario Isla Blanca y dirigió la revista Alborada/ Creación y análisis. Es profesor de Lengua y literatura. Entre sus obras narrativas más importantes figuran: en cuento: Del mar a la ciudad (1981), Cordillera Negra (1985), Camino de zorro (1987), Hacia el Janaq Pacha (1989) y La casa del cerro El Pino (2003).

En novela juvenil: Tras las huellas de lucero (1980), Cholito en los Andes mágicos (1986), Cholito en la ciudad del río hablador (1995), ¡Viva Luis Pardo! (1996), Los dioses de Chavín (1998) y Cholito en la maravillosa Amazonía (1999). También es autor de un libro de cuentos para niños: Rayito y la princesa del médano (2002). Ha publicado, asimismo, la novela Rosa cuchillo (1997) y una obra temprana: La tarde de toros (1974). Colchado es autor también de tres poemarios y un manojo de leyendas para niños. Ha recibido, entre otros premios, el “José María Arguedas” de cuento (1978), el “José María Eguren” de poesía (1980), el Premio Copé (1983), el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil (1985), el Premio Latinoamericano de Cuento (CICLA 87), el Premio Nacional de Educación (1995), el Premio Nacional de Novela “Federico Villarreal” (1996) y el Premio Internacional de Cuentos “Juan Rulfo” (2002).
En 1992 fue jurado en el Premio Casa de las Américas (Cuba). Su obra Cholito en los Andes mágicos ha sido llevada a la televisión para los países del Grupo Andino. 

1 comentario:

mary_love_sony dijo...

buenazo me facinan sus obras.